Desde septiembre de 2025, el Banco Central de Costa Rica (BCCR) inició un ciclo de alivio monetario con la reducción de la Tasa de Política Monetaria (TPM) en 25 puntos base el 18 de septiembre, fijándola en 3,50% anual, ante inflación dentro del rango meta y proyecciones de PIB en 4% para 2025-2026 que priorizan el estímulo sin tensiones cambiarias. Esta medida ha comprimido tasas locales de referencia, aliviando costos de fondeo para emisores en la Bolsa Nacional de Valores (BNV) y elevando la valoración de portafolios con deuda flotante, con expectativas de un recorte adicional en la reunión del 18 de diciembre que podría estabilizar el tipo de cambio pero exponer a operadores a reversiones si flujos externos se alteran. El sentimiento inversionista refleja optimismo moderado, con menor prima de riesgo en bonos corporativos listados, aunque demanda hedging ante volatilidades globales.
El CONASSIF introdujo en 2025 ajustes normativos clave que endurecen provisiones bancarias, como la prelación de pagos en resoluciones de entidades en crisis —incluyendo conversiones de depósitos en dólares al 31 de mayo y mínimos del 48,97% para no garantizados en casos como Financiera Desyfin—, elevando requerimientos de capital para portafolios de leasing y créditos de alto riesgo supervisados por SUGEVAL y SUGEF. Estas disposiciones fortalecen la resiliencia sistémica de bancos emisores en la BNV, como Banco Nacional y BAC San José, sin reportes de rebajas de calificación o alertas específicas desde septiembre, lo que preserva spreads crediticios ajustados y mitiga contagios, aunque incrementa costos operativos que podrían presionar márgenes netos en un entorno de tasas descendentes. Operadores perciben solidez regulatoria que favorece arbitrajes soberano-corporativo, demandando monitoreo de exposiciones sectoriales para evitar tensiones interbancarias.
El presupuesto 2026, aprobado en segundo debate el 27 de noviembre por ₡12.797.355 millones (12,79 billones de colones), marca un alza de ₡386.438 millones respecto a 2024, con 61,9% (₡7,92 billones) financiado por ingresos corrientes —principalmente impuestos— y 38,1% (₡4,87 billones) por endeudamiento, proyectando superávits primarios del 1,5% del PIB que consolidan la deuda en 59,8%. Esta aprobación reduce la prima de riesgo soberano, manteniendo el EMBI en mínimos regionales y aliviando yields en colocaciones BNV como la emisión de bonos en euros por €1.000 millones, beneficiando emisores dependientes de flujos fiscales estables. Para inversionistas institucionales, implica menor aversión al riesgo país y estabilidad en portafolios soberanos, aunque el peso del endeudamiento exige disciplina fiscal para contrarrestar presiones sobre tasas ante la reunión monetaria de diciembre.
En el contexto de flexibilización monetaria iniciada por el BCCR con la reducción de la TPM al 3,50% en septiembre y expectativas de recortes adicionales el 18 de diciembre, junto al endurecimiento de provisiones bancarias por CONASSIF, Costa Rica proyecta un entorno de tasas locales descendentes que alivia refinanciamientos para emisores BNV sin alertas de calificación desde ese mes, consolidando superávits primarios y deuda en 59,8% del PIB tras la aprobación del presupuesto 2026 por ₡12,79 billones. Esta convergencia fiscal y monetaria comprime la prima de riesgo soberano, estabilizando el EMBI y favoreciendo arbitrajes entre deuda soberana —como la emisión en euros— y corporativa, con un sentimiento inversionista optimista que eleva valoraciones de portafolios institucionales expuestos a bonos flotantes y bancos resilientes.
Los riesgos emergentes incluyen reversiones en tasas si flujos externos volatilizan el tipo de cambio ante un carry trade agresivo, tensiones interbancarias por mayores provisiones en leasing y créditos riesgosos que erosionen márgenes bancarios listados en BNV, y presiones fiscales si el endeudamiento del 38,1% del presupuesto 2026 no se contrarresta con ingresos impositivos sostenidos, potencialmente elevando yields soberanos. Por el contrario, las oportunidades se centran en la captura de diferenciales de yield ajustados en un mercado profundo post-emisión euro, arbitrajes soberano-corporativo en entidades sin rebajas como Banco Nacional y BAC, y hedging cambiario en portafolios ante estabilidad inflacionaria, posicionando a operadores para gains en un PIB proyectado en 4% sin contagios sistémicos. Esta dinámica invita a una asignación selectiva hacia emisores con flujos fiscales estables, priorizando liquidez ante la reunión monetaria.
Mercado de divisas, expectativas y riesgos
El patrón reciente del Monex muestra un tipo de cambio spot relativamente estable alrededor de los 491‑497 colones en diciembre 2025, con un nivel actual (496,7 el 9/12/2025) por debajo del observado un año antes (504,2 el 9/12/2024), lo que sugiere un entorno de menor presión devaluatoria consistente con el sesgo expansivo del BCCR y la expectativa de un recorte adicional de la TPM el 18 de diciembre. La banda intradía es estrecha (apertura 493,5 y cierre 498,0 el 9/12/2025), y el histórico de máximos y mínimos (max 696,8; min 488,1) refleja que las cotizaciones actuales se ubican cerca del piso de los rangos observados, reforzando la idea de un tipo de cambio contenido en la fase reciente del ciclo.
En términos de profundidad, el número de operaciones (216 el 9/12/2025, con un promedio de 214,5) y el monto transado en torno a 11,8 millones de dólares el día más reciente —por debajo de los 87,8 millones del 2/12/2025 y de los 48,4 millones del 9/12/2024— denotan una liquidez funcional pero con episodios de mayor concentración, probablemente asociados a ventanas puntuales de rebalanceo o coberturas. Para los emisores y deudores en dólares, este contexto de tipo de cambio estable y TPM a la baja reduce el costo financiero efectivo y el riesgo cambiario de corto plazo, mejorando las valoraciones de portafolios en colones y disminuyendo la probabilidad de estrés en indicadores de cobertura. Para inversionistas institucionales en la BNV, abre oportunidades de carry en instrumentos en colones y de diferenciales de rendimiento frente a emisiones en dólares, siempre que se gestione el riesgo de una reversión del ciclo internacional de tasas o de shocks externos que eleven la volatilidad y lleven el tipo de cambio hacia la parte alta del rango histórico. Para hogares y empresas importadoras, el entorno ofrece una ventana para adelantar compras y refinanciamientos; en contraste, exportadores y sectores con ingresos en dólares enfrentan el riesgo de una apreciación relativa del colón que erosione márgenes si el tipo de cambio se mantiene cerca de los mínimos observados, lo que aconseja revisar estrategias de cobertura y calce de monedas.



