Promesas y Retos. Autores David Frame, Adam Tejpaul y Martin Marron de JPMorgan.
El informe «Perspectivas 2026» de J.P. Morgan analiza las principales fuerzas que moldearán el panorama económico y de inversión en los próximos años: la inteligencia artificial (IA), la fragmentación global y la inflación. La IA se presenta como una tecnología transformadora que promete aumentar la productividad y generar valor en mercados públicos y privados, aunque también plantea riesgos como la disrupción laboral y la posibilidad de una burbuja de mercado. La fragmentación global está reconfigurando el comercio, las cadenas de suministro y las alianzas económicas, priorizando la resiliencia y la seguridad sobre la eficiencia. Este cambio afecta la dinámica del dólar como moneda de reserva y fomenta la diversificación hacia otras divisas y activos como el oro y las criptomonedas.
La inflación, por su parte, se ha convertido en un desafío estructural, con mayor volatilidad y niveles más altos que en la era poscrisis financiera. Factores como la psicología de consumidores y empresas, brechas de capacidad en sectores clave, balances sólidos de los consumidores y el cambio climático contribuyen a este entorno inflacionario. Además, el aumento de la deuda pública y los déficits fiscales en economías desarrolladas, especialmente en Estados Unidos y el Reino Unido, plantea riesgos adicionales.
En cuanto a las estrategias de inversión, el informe destaca la importancia de construir carteras resilientes y diversificadas. Los bonos soberanos y de grado de inversión vuelven a ser una opción atractiva para protegerse contra la volatilidad de la renta variable. Sin embargo, se recomienda complementar la renta fija tradicional con activos que ofrezcan una correlación positiva con la inflación, como materias primas, infraestructura, bienes raíces y estrategias alternativas líquidas y hedge funds. Estas clases de activos pueden mitigar el impacto de la inflación y ofrecer rentabilidades diferenciadas.
América del Sur se posiciona como una región clave en un mundo fragmentado, gracias a su abundancia de recursos críticos como cobre, litio, petróleo y productos agrícolas. La región ofrece oportunidades de inversión en sectores como energía, minerales críticos, infraestructura verde y logística. En Europa, el aumento del gasto en defensa y la digitalización están impulsando la demanda de bienes de capital y soluciones energéticas, mientras que los mercados privados presentan oportunidades atractivas en sectores como tecnología y telecomunicaciones.
El informe subraya la necesidad de un enfoque estratégico y ágil para aprovechar las oportunidades y mitigar los riesgos en esta nueva era de inversión. La planificación patrimonial y la construcción de carteras deben adaptarse a las dinámicas de un entorno económico más complejo y volátil, con el objetivo de preservar el poder adquisitivo y alcanzar los objetivos financieros a largo plazo.







