COSTA RICA | Coyuntura Política, elecciones 2026

Costa Rica ante el espejo: lo que el debate presidencial revela sobre el riesgo país en 2026

El tercer debate presidencial del Tribunal Supremo de Elecciones expuso con claridad el estado actual del sistema político costarricense: un país sin consensos mínimos, con instituciones bajo presión y con una agenda pública dominada por temas que afectan directamente la percepción de riesgo país. Más que un intercambio programático, el debate funcionó como un diagnóstico involuntario de las tensiones estructurales que marcarán el 2026.

El empleo continúa siendo el punto ciego de la política económica. Mientras la candidata oficialista defendió la creación de 122.000 puestos desde 2022, el resto de aspirantes insistió en que la informalidad del 45% y el desempleo juvenil triplicado reflejan un mercado laboral incapaz de absorber talento. La ausencia de coincidencias sobre la magnitud del problema anticipa que cualquier reforma laboral enfrentará resistencia desde su origen.

La seguridad pública se consolidó como el principal factor de deterioro institucional. La cifra de más de 2.500 homicidios durante la administración actual —mencionada repetidamente en el debate— no solo es un indicador de violencia, sino un elemento que incide en inversión, turismo, logística y confianza internacional. Las acusaciones sobre decisiones administrativas que habrían debilitado la lucha contra el narcotráfico elevaron el tono político y evidenciaron la falta de una estrategia integral.

Educación y salud, históricamente pilares de estabilidad, fueron presentadas como sistemas en retroceso. El deterioro de infraestructura educativa y la crisis financiera de la CCSS se convirtieron en puntos de coincidencia entre los candidatos opositores. El oficialismo defendió avances puntuales, pero la percepción generalizada es que el Estado perdió capacidad de respuesta en áreas críticas.

El debate cerró con un intercambio que confirma la polarización política. La candidata oficialista denunció ataques coordinados, mientras los demás aspirantes responsabilizaron al Gobierno por el deterioro institucional. Este choque no solo refleja la dinámica electoral, sino la fragmentación que condicionará la gobernabilidad en 2026.

Para los agentes económicos, el mensaje es claro: Costa Rica ingresa al año electoral con un entorno institucional frágil, una agenda pública dominada por problemas estructurales y un clima político que prioriza la confrontación sobre la construcción de acuerdos. La lectura estratégica exige prudencia, monitoreo continuo y una evaluación rigurosa de señales que permitan anticipar el rumbo del país en los próximos meses. En particular para el sector productivo nacional.

Costa Rica tiene fortalezas institucionales históricas, pero hoy enfrenta desafíos que requieren visión de largo plazo y capacidad de ejecución. El debate no resolvió dudas, pero sí dejó claro que la gobernabilidad será un factor determinante en los próximos meses.

Impacto del Brexit en América Latina.

Realizado por: gsandel (18/07/2016).  Fuente: S&P Global Rating. “Potenciales riesgos derivados del brexit para el sector corporativo en América Latina-., informe del 7/7/2016.

De acuerdo con estudios realizados por la firma de calificación de riesgo S&P Global Ratings – publicado en su página web-; el Brexit (referéndum que aprobó la salida de Inglaterra como miembro de la Unión Europea) no tendrá un impacto inmediato sobre emisiones del sector corporativo en América Latina. Aunque es probable que surjan mayores riesgos que impacten la oferta y demanda de emisiones en el mediano plazo, con presiones sobre la calidad crediticia en diferentes industrias de la región.

Luego de los resultados, los flujos de capital han fluido a sitios más seguros, provocando una mayor volatilidad de tipo de cambio en mercados emergentes.

En tales condiciones, un dólar más fuerte podría generar presiones inflacionarias en la región y se traduciría en un aumento del apalancamiento de las empresas con deudas denominadas en dólares.

Deudas que en la actualidad, representan una tercera parte del endeudamiento total en los balances del sector empresarial. Lo que ha llevado a muchas empresas a frenar nuevas emisiones de deuda fuera de sus fronteras. Por tanto, un largo periodo de incertidumbre alrededor de las secuelas del Brexit; podría limitar la capacidad de los emisores para colocar deuda en los mercados de capital internacionales. En particualar a las empresas que tengan una importante concentración de vencimientos en el corto plazo.

Otros riesgos se relacionan con los ajustes en la política monetaria que pudieren hacer algunos Gobiernos en respuesta a la volatilidad de mercado. Como, por ejemplo, el caso observado de México con aumentos en tasas de interés de referencia de 50 puntos básicos la semana pasada. Evento que resultaría en mayores costos de financiamiento en el mercado local.

Por último, se espera que Inglaterra (UK) evite una recesión en condiciones en las cuales se estima un impacto de 1,20% de menos en la tasa de crecimiento del PIB para el 2017 y del 1,00% en el 2018. Si bien son pocas las relaciones comerciales de América Latina con UK; el deterioro de la economía Británica tendría un alcance global y probablemente altere las expectativas de crecimiento de bloques económicos que tienen actividad importante con exportadores Latinoamericanos particularmente en Brasil.

De conformidad con la última revisión del Comité de Condiciones Crediticias de América Latina de la firma S&P Global Rating el pasado 27 de junio de 2016; las condiciones en la región se sostendrán débiles, dado que Brasil se mira todavía en recesión y los precios de los commodities se mantendrán bajos. A pesar del repunte observado desde febrero del año en curso.  Existen dudas sobre la habilidad de la nueva administración de Brasil para implementar las reformas requeridas para estabilizar la economía

En su revisión, la Agencia sostuvo el 3,60% de contracción del PIB de Brasil para el 2016, pero aumentó a 1,00% la contracción para el 2017, antes en 0,50%. Ello a pesar de las medidas de contención del crecimiento del gasto público que en alguna medida ha brindado optimismo a los inversionistas.

Por otro lado, la Agencia igual ajustó más la contracción esperada en Argentina desde el 0,50% al 1,00% para el 2016, dado que el ajuste fiscal ha afectado la demanda doméstica más de lo esperado y las medidas fiscales para reactivar la inversión están progresando a un paso menor a lo esperado.

Las proyecciones de crecimiento económico real del PIB para México, se mantuvieron en 2,50% para el 2016 y 2,90% para el 2017, en razón de la continua expansión del consumo privado.

Mientras que el crecimiento real del PIB proyectado para Chile y Colombia bajó marginalmente, pero con ajustes drásticos sobre las proyecciones del PIB de Venezuela, ello por cuanto la inestabilidad política se ha incrementado significativamente.

En general la calidad crediticia de la región se ha deteriorado aún más, conforme las revisiones a la baja superaron las revisiones alcistas a una tasa cercana de 4 a 1 en América Latina en lo que va del 2016. Y el ratio de revisiones a la baja ( 80%) respecto del total de calificaciones se mantienen arriba de promedio histórico desde el 2005.

El número de panoramas negativos sobre deuda soberana continúa creciendo, aunque ligeramente. Los bajos precios de las materias primas, la persistente incertidumbre sobre el crecimiento en China y el deterioro de las condiciones macro-económicas en la región siguen haciendo mella sobre la calidad crediticia.

De acuerdo con el informe, “…se mantienen expectativas de aumento de problemas fiscales en los gobiernos locales y regionales de América Latina en el 2016, y la incertidumbre sobre el acceso a la liquidez externa se hará más evidente…”.

Mientras tanto, el sistema bancario en Latinoamérica continuará enfrentando la volatilidad del mercado, derivado de los efectos colaterales de los factores externos.

De conformidad con el informe, «…las empresas de América Latina lucharán por ganar tracción en medio de la recesión de Brasil, aun cuando se haya mitigado el riesgo en las materias primas. Las operaciones de titulación con respaldo de pequeñas empresas continuarán mostrando señales de stress en Brasil. Mientras se espera cierta estabilidad en la titulación en otros lugares de la región…».

De acuerdo con el informe, a pesar de que el potencial de mejoras en la calificación se mantiene limitado; los sectores de consumo y medios de comunicación (productos de consumo, detalle y restaurantes y medios de entretenimiento) exhiben puntos a su favor dado que sus calidades crediticias superan los promedios históricos de aquellos con perfil de mejoras en su calificación.

En cuanto a Costa Rica, si bien el estudio no hace mención; para la firma globalEDGE entidad especializada en información sobre riesgos económicos, el país cae dentro de la categoría A3/ A4 (rango de riesgos aceptables a bajos) en razón de condiciones políticas y económicas un tanto inestables y un entorno empresarial relativamente volátil que pude afectar el comportamiento de pago de las empresas. No obstante, las probabilidades de incumplimiento se encuentran todavía dentro del promedio.

En opinión de globalEDGE, el ambiente de negocios en Costa Rica tiene una calificación A3, pues es relativamente bueno, a pesar de que la información corporativa financiera no siempre se encuentra disponible y es confiable.

Para el resto del 2016 se espera un crecimiento del PIB moderado, con desequilibrios persistentes en el campo fiscal y cuenta corriente. Este último satisfecho en su mayoría con inversión extranjera directa. La ausencia de una mayoría en la asamblea legislativa, continua retrasando la implementación de reformas.

Para la firma S&P Global Costa Rica ostenta una calificación BB/ B con un panorama estable; determinada por persistencia del déficit fiscal y en crecimiento a pesar de los esfuerzos por contenerlo, así como; por un crecimiento favorable y un entorno flexible de negociación del tipo de cambio que cada vez se vuelve más flexible.

GSD/UL.