La semana 50 estuvo marcada por movimientos relevantes en el tipo de cambio, señales de presión fiscal, decisiones regulatorias de alto impacto y advertencias sobre la competitividad logística del país, todos elementos que incidieron directamente en el sentimiento de los inversionistas.
El comportamiento del dólar continuó siendo un eje central de atención. El tipo de cambio en el mercado Monex cerró nuevamente por debajo de los ¢500, consolidando una tendencia apreciativa del colón que se ha mantenido durante varias semanas. Entre el 5 y el 12 de diciembre, el precio del dólar subió ¢7,66, pero sin romper la barrera psicológica de los ¢500, lo que refleja un mercado con amplia liquidez y una demanda de divisas relativamente contenida. Para los inversionistas, este escenario favorece a importadores y a quienes mantienen posiciones en colones, pero presiona los márgenes de exportadores, empresas dolarizadas y emisores con ingresos en dólares.
En el ámbito regulatorio, la Superintendencia General de Valores ordenó al Banco de Costa Rica aportar una suma millonaria a BCR SAFI como parte del proceso de resolución del caso del Parque Empresarial del Pacífico (PEP). El banco tiene como límite el 31 de marzo de 2026 para trasladar los recursos necesarios. Este hecho reavivó la discusión sobre la gobernanza en entidades públicas, la gestión de riesgos en fondos inmobiliarios y la capacidad del sistema supervisor para corregir fallas estructurales. Para el mercado, el caso PEP continúa siendo un recordatorio de los riesgos asociados a instrumentos no líquidos y de la importancia de la debida diligencia en inversiones inmobiliarias.
En materia fiscal, se confirmó que más de 1,4 millones de trabajadores enfrentarán una rebaja salarial a partir del 1.º de enero de 2026 para financiar pensiones, un ajuste que también afectará a patronos y al Estado. Aunque no es un evento financiero directo, sí tiene implicaciones macroeconómicas: menor ingreso disponible, potencial desaceleración del consumo interno y efectos indirectos sobre sectores orientados al mercado doméstico. Para los inversionistas en renta fija, este tipo de medidas suele anticipar tensiones en la recaudación y posibles presiones sobre la política fiscal.
El sector exportador reiteró su preocupación por la presión logística en puertos y aeropuertos, advirtiendo que la infraestructura actual podría comprometer la competitividad del comercio exterior si no se ejecutan reformas profundas. Los exportadores pidieron una “reconfiguración radical” de la infraestructura logística para evitar un colapso operativo que afectaría la capacidad del país para sostener su crecimiento comercial. Este señalamiento coincide con un contexto de tipo de cambio bajo, lo que amplifica la sensibilidad del sector a cualquier incremento en costos operativos o retrasos en la cadena de suministro.
En el ámbito corporativo y financiero regional, Grupo BAC anunció una decisión estratégica que afecta sus operaciones en Costa Rica y Panamá, en el marco de una red que atiende a más de cinco millones de clientes en Centroamérica. Aunque los detalles no fueron divulgados en profundidad, el anuncio fue interpretado como parte de un proceso de reorganización regional que podría influir en la oferta de productos, la estructura de costos y la competencia en servicios financieros.
Finalmente, los indicadores de gasto de los hogares mostraron cambios relevantes, con variaciones significativas en categorías como pan, cereales y otros bienes esenciales, según datos del INEC publicados durante la semana. Estos patrones de consumo son un insumo clave para proyecciones de inflación, análisis de demanda interna y valoración de empresas del sector retail.
En conjunto, la semana 50 dejó un panorama donde la estabilidad cambiaria convive con tensiones fiscales, ajustes regulatorios significativos y advertencias sobre la competitividad logística del país. Los inversionistas enfrentan un entorno que exige monitoreo constante de la política fiscal, la evolución del tipo de cambio y la capacidad del sistema financiero para absorber los efectos de casos como el PEP sin comprometer la confianza del mercado.
NEGOCIOS BURSÁTILES.

La semana cerró con una expansión significativa en la actividad bursátil costarricense, reflejada en un volumen total transado de ¢888,31 millones, lo que representó un incremento del 105% respecto a la semana anterior. Este repunte se distribuyó de forma heterogénea entre los distintos segmentos del mercado, revelando dinámicas específicas que merecen atención estratégica por parte de los inversionistas institucionales y gestores de portafolio.
El mercado secundario lideró el volumen semanal con ¢304,33 millones, mostrando una variación positiva del 143% respecto a la semana previa. Este comportamiento sugiere una reactivación de la negociación entre inversionistas, posiblemente motivada por ajustes de portafolio de cierre de año, búsqueda de liquidez o rotación hacia instrumentos con mejor perfil riesgo-rendimiento. La profundidad alcanzada en este segmento indica una mayor disposición a asumir riesgo de mercado, en un entorno de tasas relativamente estables y tipo de cambio contenido.
El mercado primario también mostró una expansión relevante, con ¢257,03 millones transados, lo que representa un crecimiento del 179% respecto a la semana anterior. Este dinamismo puede estar vinculado a emisiones de cierre fiscal, colocaciones estratégicas de emisores públicos o privados, y una mayor demanda de instrumentos de renta fija en colones. La participación activa en este segmento refuerza la percepción de confianza en la capacidad de pago de los emisores y en la estabilidad macroeconómica del país, persistentemente dominada por las operaciones de gestión de pasivos del Ministerio de Hacienda y de política monetaria, con el BCCR procurando drenar los excendentes de liquidez que pudieren impactar negativamente sus limites de tolerancia de inflación.
El segmento de reportos alcanzó ¢208,51 millones, con un crecimiento del 27% respecto a la semana anterior. Este comportamiento refleja una mayor demanda de liquidez de corto plazo, asociada a necesidades operativas de cierre contable y ajustes de tesorería en instituciones financieras. El uso de reportos como herramienta de gestión de liquidez sigue siendo clave en el ecosistema financiero costarricense, y su evolución semanal ofrece señales sobre la tensión o relajación en los flujos interbancarios.
El mercado de liquidez transó ¢118,43 millones, con un incremento del 127% respecto a la semana previa. Este repunte puede interpretarse como una señal de mayor actividad en instrumentos de muy corto plazo, típicamente utilizados para ajustes tácticos y cubrir posiciones en momentos de alta rotación. La liquidez disponible en el sistema parece mantenerse amplia, lo que favorece la ejecución de estrategias dinámicas sin presionar los spreads de negociación.
En conjunto, la semana dejó una fotografía bursátil de alta actividad, marcada por una expansión transversal en todos los segmentos del mercado. El comportamiento observado sugiere una combinación de factores técnicos (recomposición de portafolios, cierre fiscal, gestión de liquidez) y estratégicos (revaluación de riesgo, posicionamiento ante expectativas de política monetaria). Para los inversionistas, este entorno ofrece oportunidades de arbitraje, refinanciamiento y diversificación, pero también exige monitoreo constante de las condiciones macroeconómicas y regulatorias que podrían alterar la trayectoria del mercado en las primeras semanas del 2026. / Gsandel.



