Entre mensajes de continuidad en la estabilidad monetaria y la rezaca de las elecciones.
En la semana 6 del 2026, Costa Rica consolidó un entorno de estabilidad monetaria con inflación muy baja, al tiempo que el Congreso avanzó en reformas reguladoras relevantes para el clima de inversión.

La Junta Directiva del Banco Central mantuvo la Tasa de Política Monetaria en 3,25% anual, confirmando una postura neutral y prudente, coherente con su objetivo de estabilidad de precios. El emisor tomó esta decisión en un contexto en el que la inflación de 2025 cerró en torno a -1,2%, claramente por debajo del rango de tolerancia alrededor de la meta, y en el que se proyecta que la inflación general continúe en terreno negativo durante el primer semestre del 2026.
El Informe de Política Monetaria de enero 2026 estima que el crecimiento económico se moderará a alrededor de 3,8% en 2026, tras un 2025 más dinámico, sin presiones de exceso de demanda que obliguen a un endurecimiento rápido de las condiciones financieras. Para los inversores, este cuadro respalda un escenario de tasas de interés estructuralmente bajas en colones, con espacio acotado para recortes adicionales y un sesgo de estabilidad en la curva local.
En el frente legislativo, el Congreso aprobó en segundo debate el expediente 23.405, que reforma la Ley de Tránsito y el Código Penal para endurecer los controles de alcohol y drogas en conductores, manteniendo la multa de categoría A e incorporando de forma expresa la prohibición de conducir bajo los efectos de drogas ilícitas. La reforma introduce protocolos más claros de prueba de aire espirado y saliva, con el objetivo de cerrar vacíos normativos y reforzar la seguridad vial, lo que incrementa el grado de intervención regulatoria pero con un impacto macroeconómico directo limitado.
En conjunto, la semana 6 ofreció a los mercados una señal de continuidad: política monetaria neutral con inflación muy baja, crecimiento moderado cercano al potencial y una agenda legislativa activa en regulación sectorial, pero sin anuncios fiscales o tributarios disruptivos. Para portafolios locales, el entorno favorece estrategias de renta fija en colones de mediana duración y una vigilancia selectiva de riesgos regulatorios por sector, más que ajustes tácticos agresivos en exposición país.
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