COSTA RICA| Eventos Clave diciembre. «Preliminar».

“Ajustes estructurales y señales de transición económica”

Diciembre avanza con una combinación de movimientos comerciales, señales de política monetaria internacional y transformaciones productivas que delinean un mes de transición para la economía costarricense. Aunque el periodo esta marcado por la estacionalidad propia del cierre de año, los eventos económicos y financieros publicados en los medios digitales del país revelaron tendencias relevantes para el comportamiento del mercado bursátil, la percepción de riesgo y la dinámica de inversión.

La primera parte del mes estuvo influida por el monitoreo del Ministerio de Economía sobre los precios de alimentos estacionales, particularmente los ingredientes para la elaboración de tamales. Aunque se trata de un componente tradicional del consumo navideño, este seguimiento forma parte del control de inflación en bienes sensibles, y su publicación contribuyó a moldear la percepción del costo de vida en un momento donde los hogares ajustan su gasto. La estabilidad relativa de estos precios ayudó a contener expectativas inflacionarias, un factor que incide en la lectura de tasas reales y en la valoración de instrumentos de renta fija.

El dinamismo del comercio minorista se hizo evidente con la apertura de la tercera tienda de Decathlon en el país, un movimiento que confirma la fortaleza del consumo interno y la capacidad de Costa Rica para atraer marcas globales incluso en un entorno internacional de desaceleración. La expansión de la cadena francesa no solo incrementa la competencia en el sector retail, sino que también refuerza la narrativa de Costa Rica como un mercado atractivo para inversiones de mediana escala. Para los inversionistas, este tipo de anuncios suele interpretarse como una señal de resiliencia del consumo privado, un componente clave del PIB y un indicador adelantado del desempeño de sectores vinculados a comercio y servicios.

En el ámbito productivo, la Universidad de Costa Rica anunció la creación de la carrera de Economía Agrícola y Agronegocios en la Región Chorotega, una decisión que apunta directamente a fortalecer la productividad del sector agropecuario. La profesionalización del agro en una región con miles de fincas registradas introduce expectativas de mejoras en gestión financiera, eficiencia operativa y capacidad de atraer inversión. Este tipo de iniciativas tiene efectos de mediano plazo sobre la competitividad del país y sobre la calidad de los encadenamientos productivos, especialmente en exportaciones agrícolas y agroturismo.

El evento de mayor peso estratégico del mes fue la firma del Tratado de Libre Comercio entre Costa Rica e Israel. Aunque aún requiere aprobación legislativa, su formalización envía una señal clara de continuidad en la apertura comercial del país. El acuerdo abre oportunidades en sectores de alta tecnología, ciberseguridad, agroindustria avanzada y servicios digitales, y posiciona a Costa Rica frente a un mercado sofisticado con alto poder adquisitivo. Para los inversionistas, el TLC introduce expectativas de nuevos flujos de inversión extranjera directa y de encadenamientos productivos con empresas israelíes, especialmente en áreas donde Costa Rica busca consolidar ventajas competitivas. Sin embargo, la necesidad de ratificación legislativa mantiene un componente de incertidumbre temporal que podría influir en la lectura de riesgo país durante el primer trimestre del próximo año.

En el frente financiero internacional, los mercados globales operaron bajo la expectativa de recortes de tasas por parte de la Reserva Federal. Esta anticipación generó movimientos moderados en los principales índices y mantuvo la atención sobre el comportamiento del tipo de cambio en economías emergentes. Para Costa Rica, un eventual recorte de tasas en Estados Unidos podría aliviar presiones sobre el costo de financiamiento externo y reducir la volatilidad cambiaria, aunque también podría estimular flujos hacia activos de mayor riesgo, lo que introduce un componente de sensibilidad para portafolios locales.

El sector corporativo internacional también aportó señales relevantes con la adquisición de la correduría Marlow por parte del Grupo MDS, un movimiento que fortalece la oferta de cauciones y coberturas financieras para empresas con operaciones en Costa Rica. Este tipo de consolidación incrementa la sofisticación del mercado de riesgo corporativo y mejora las condiciones para proyectos de infraestructura, comercio exterior y contratación pública, áreas donde la disponibilidad de garantías y coberturas es determinante para la ejecución de inversiones.

Finalmente, el turismo —uno de los pilares de la economía nacional— recibió señales positivas con el aumento de búsquedas internacionales hacia San José para la temporada 2026. Aunque se trata de un indicador indirecto, anticipa un posible repunte en la llegada de turistas europeos y norteamericanos, lo que podría fortalecer ingresos por divisas, ocupación hotelera y actividad comercial en la próxima temporada alta. Para portafolios expuestos a sectores de hospitalidad, transporte y consumo, esta tendencia introduce expectativas favorables para el primer trimestre del próximo año.

En conjunto, diciembre 2025 transcure con un panorama donde la apertura comercial, la expansión del comercio minorista, la profesionalización productiva y la expectativa de cambios en la política monetaria internacional se combinaron para definir un mes de ajustes estructurales y señales de transición económica. Para los analistas e inversionistas, el mensaje central es que Costa Rica se perfila con un cierre caracterizado por fundamentos estables, oportunidades emergentes y riesgos externos que requerirán monitoreo constante en el inicio del 2026. Gsandel


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