Coyuntura Global 2021

Contexto Geo-Económico

Durante el 2019 la actividad económica mundial continuó mostrando signos de debilidad, con riesgos de deflación y recesión en economías desarrolladas, las cuales hasta enero 2020 se encontraban mitigados por políticas monetarias y fiscales flexibles. El panorama inicial en general era ligero pero positivo y los mercados financieros alcanzaban nuevos altos históricos.

El año 2020 inició con buenas noticias, la confrontación comercial entre los Estados Unidos y China bajo de tono, las negociaciones de la salida de Inglaterra como miembro de la Unión Europea se encontraba por buen camino. En Asia y Medio Oriente, las tensiones geopolíticas, generadas por Corea del Norte, luego por Irán en su afán por tener sus propias armas nucleares causaban ruido – un militar influyente Iraní fue asesinado-; a ellas se agregaron el disgusto social y debilidades financieras de economías clave de mercados emergentes (Argentina, Turquía, India) y los disturbios sociales en Hong Kong, también las fuertes diferencias sociales en países de Latinoamericanos (Chile, Bolivia y Venezuela), que igual se denunciaban en sus calles.

En Costa Rica las divergencias sociales y diferencias durante el 2019, –muchas por los cambios en la regulación laboral y nuevo marco fiscal, que dió sus primeros pasos -ahora ampliado al impuesto al valor agregado al sector servicios-, a partir de julio del 2019; cedían ante la denuncia constante de la falta de un plan de reactivación económica. Una necesidad exigida por políticos y empresarios, eruditos y legos en la materia a lo largo y ancho del país.
LA LLEGADA DE LO INESPERADO
El 2020 estaba destinado a la negociación de opciones pro-activas sobre reactivación económica, con sendos acuerdos lideradas entre gobernantes y políticos en el periodo de sesiones extraordinarias con cierre en el mes de abril; un tanto minadas por decisiones no muy acertadas de Hacienda que terminaron por elevar el déficit financiero a límites del 7.0% en 2019.
A las divergencias políticas igual contribuyó el disgusto de la oposición, la aparición de una Unidad de Información a cargo de Presidencia muy cuestionada, que terminó en muy poco tiempo con la cabeza del segundo Ministro de la Presidencia de la administración Alvarado.
Esos y otros asuntos que si bien polémicos; cedieron terreno a temas de urgencia con la declaración en marzo de ese año de la Pandemia del Coronavirus. Un evento que se presentó en momentos, de debilidades económicas, financieras y crediticias de empresas, hogares y el mismo Estado. En medio de una crisis política a falta de líderes con una filosofía propia, apareciendo nuevamente el caudillismo como una iluminaria de costarricenses superdotados de actitud, creatividad y liderazgo para en cuatro años conjuntar los esfuerzos que resolverán los problemas estructurales y de gobernanza del Estado costarricenses. Todo lo cual se conjugó y para complicar más las cosas, -y como las más de las veces-, el remate de la opinión de las calificadoras de crédito degradando la calidad crediticia del país ( de BB+ a B) que no satisfechas con ello, mantienen la posibilidad de bajas adicionales.

PERSPECTIVA ECONÓMICAS CON CORONAVIRUS 2021-2022

Muchas son las estimaciones que se ha ofrecido sobre el impacto y perspectivas de crecimiento de Costa Rica para el próximo quinquenio. Todas ellas han sido amplias y diversas, provenientes de pensadores locales y externos, de analistas de Bancos de Inversión y de los Bancos acreedores de organismos Bi y Multilaterales. Incluso del Fondo Monetario Internacional y las oficiales provistas por el Banco Central de Costa Rica. Entes todos respetables que en general concluyen sobre las debilidades estructurales que la Suiza de Centroamérica deberá superar los próximos 40 años; en condiciones donde diferentes actores políticos, con filosofía definida y respaldada o no por su agrupación o bien, bajo la consigna de contar con el perfil de liderazgo divino; se ofrecen como los dueños de las propuesta que en cuatro años lograron reunir los criterios suficientes para dar un giro de 180 grados a las condiciones sociales, políticas, económicas y financieras que el país requiere superar de cara a la continuidad del segundo milenio cristiano.

Cualquiera que sea la fuente y expertos que escuchemos, la prioridad del momento es alcanzar la máxima vacunación de ciudadanos los antes posible. Una condición necesaria, pero insuficiente para lograr que el pueblo costarricense; luego de que su más reciente generación caminara en círculos por 40 años en su propio desierto, alentado por voces de esperanza de la tierra prometida, llegue nuevamente las fronteras de leche, miel y eterna felicidad igual como empezaron. ¿Quiénes serán los líderes que despedirán aquellos que los guiaron para volver al mismo punto de partida?.

En lo personal espero tener la oportunidad de pasar la frontera y gozar de la dicha de ser testigo por vez primera de una historia diferente de la humanidad. En nuestra tierra en particular, la consolidación de los derechos del humano a ser libre y con la facultad de ejercerla. De ser solidario por convicción y no por imposición, de ayudar a sus semejantes sin el temor de ser despojado impunemente por la ambición de unos pocos que sin escrúpulos y su afán de poder, logran jugar con las esperanzas, los sueños y luego controlar los recursos y hasta la vida de quienes lo único que hicieron fue confiar en líderes cuyo único afán fue en su más profundo yo, alcanzar su propia satisfacción.

Como parte de la humanidad en esta tierra bendita, quienes pretendan gobernar nuestro país tendrán que superar y combatir nuevamente, la plaga de la desesperanza, la angustia, la miseria no olvidar la historia para no seguir cometiendo los mismos errores. Situación que se recoge hoy en un único indicador; poco más de 450 mil personas se encuentran sin empleo en Costa Rica, lo cual solo se resuelve con medidas concretas de generación de empleos en alianza con el sector privado. Además tienen el compromiso de brindar a los emprendedores – abatidos por un sistema de seguridad social que requiere cambios – menos reglas y mayor compromiso, apoyo financiero y encadenamientos. En tanto a los empresarios que siguen plenos de incertidumbre y estrés amenazados por un sistema político que necesita dejar el idealismo populista por criterios concretos que resulten en un Estado eficiente que facilite los negocios, la prosperidad, la creación de riqueza y por tanto la generación de impuestos para sostener el presupuesto nacional. Los nuevos gobernantes y quienes los sucedan, tiene el desafió de asegurar el trabajo digno tanto en el sector privado como público, libre de los radicales dirigentes que siguen con la consigna de hacer suyo lo que no se han ganado, en detrimento de la riqueza de todos aquellos costarricenses prósperos por esfuerzo, acción y determinación propia.

Gsandel.