Riesgos y tendencias políticas 2018, caso Costa Rica.

Realizado por gsandel, analista de mercados internacionales.

Hemos dejado el mes de febrero atrás, una página más en nuestro calendario. Un mes pleno de sorpresas tanto en el mercado local como internacional. Mercados que acorde con los estudios del grupo Eurasia, desarrollan sus actividades influenciados por tendencias políticas y sociales muy particulares durante el 2018.  Un periodo donde se cumplen 70 años, desde la instauración de la segunda república. Momento ese crucial donde diferentes líderes -hoy llamados coalición- religiosos o no, marcaron la pauta para la Costa Rica de ahora.

Dentro de los riesgos globales importantes se enuncian la pérdida de legitimidad de las democracias liberales, en parte por la falta de interés en la sociedad civil y los valores que le son comunes.  Mucho de ello ya inmerso en el comportamiento de la sociedad costarricense, que ha visto a los políticos locales influenciados por pensamientos progresistas, descuidando valores tradicionales que en alguna manera ha dado como resultado la pérdida de legitimidad de su proyecto político.

En dicho contexto, la clase tradicional se ha dado la oportunidad de volver la mirada a nuevas opciones políticas que muestren sensibilidad a los temas, valores y preocupaciones que los partidos tradicionales olvidaron. Entorno en donde veremos alianzas o coaliciones, como recursos de última instancia; que le facilitarán a la clase gobernante continuar vigentes so pena de ser olvidados.

Otro riesgo que sigue manifestándose en el ámbito global, es la administración y motivación política basada en el populismo encubierto. Entendido como aquel usado para inspirar los sentimientos y creencias de la población, para explotarlos en su provecho.

Ejemplos de dicha tendencia se observa en los Estados Unidos, con una bandera «América primero» que tiene implícito la toma de acciones centradas en medidas proteccionistas y proyectos cuyo beneficio al final favorecen menos a la población como si a las grandes corporaciones.   Acciones que eventualmente desatan enfrentamientos en los mercados financieros y de bienes, que alientan la migración a otras medidas de negociación que ponen en peligro el sistema monetario vigente. Panorama en el cual tarde o temprano, estaría repercutiendo negativamente en todos aquellos países cuyas reservas se encuentren atadas al dólar, como el caso costarricense. O bien con impacto desfavorable en los términos de intercambio, con medidas impositivas unilaterales que terminan restringiendo el comercio internacional, elevando el costo de los bienes y servicios y por tanto en los intereses económicos de la familia.

En el campo social e ideológico uno de los mayores riesgos; se asocian con errores de cálculo en el manejo de las relaciones internacionales que pudieren terminar en una guerra sin vuelta atrás, particularmente entre los Estados Unidos Corea del Norte, Siria, Rusia así como, en el tratamiento de los grandes temas en materia de migración, terrorismo y la interferencia en la política nacional en un contexto globalizado de libre acceso a los medios cibernéticos.  Riesgos que de manterializarse no tardarán en impactar a todas las naciones, indistintamente de su afinidad con una u otra organización.

Como complemento el avance tecnológico tanto en autos, hogares, fábricas como en infraestructura pública han marcado nuevas tendencias.  Con mas humanos en la red a todas horas, dando campo a la guerra fría tecnológica global.  Un fenómeno que ya se manifiesta en nuestra Costa Rica, que aunque a pequeña escala por darle alguna dimensión, en otras regiones y países se ha convertido en un medio para incitar sentimientos, creencias y acciones en la población que termina con candidaturas (Hillary Clinton en los Estados Unidos, como ejemplo) o bien con la muerte de gobernantes (Muammar Gadafy en Libia) y derrocamiento o continuidad de gobiernos (Maduro en Venezuela, China, Corea del Norte, Siria, Yemen, etc) que no terminan de satisfacer su sed de represión de las libertades de la población y sostenibilidad de los intereses de la clase gobernante o de su ideología política.

En Costa Rica como a nivel global, la erosión de las instituciones públicas; ha disminuído la confianza popular en los entes tecnocráticos y burocráticos. Mucho por la interferencia política en su trabajo, pero más por el mal uso de los recursos que la población y las empresas les ha delegado. En algunas circunstancias llegando al despilfarro sin contemplación.

El mal llamado control político, ha desatado la perdida de funcionalidad de los distintos poderes de la república. De manera tal que, las personas o empresarios no pueden acceder a los políticos, ni a los gobernantes ni a los juristas o viceversa. So pena de incurrir en la ilegalidad del tráfico de influencias o la conspiración. No tener verguenza y partidiario de actos cuestionables parece ser el sello que inspira a la clase política, los cuales como un reflejo de sus propios miedos se ha convertido en lo que desean erradicar.

Entre otros riesgos, el disfrutar de un mundo globalizado, no nos aleja de los problemas de una mala negociación del tratado de libre comercio entre Canada- México-Estados Unidos. Como tampoco de los efectos sociales, políticos y económicos que se viven en Europa con la salida de Inglaterra de la Unión Europea. O bien de la fuerte política de identidad en el sur de Asia en sus diferentes formas; donde prevalecen fuertes luchas ideológicas, fundamentalistas y nacionalistas todo en aras de acceder al poder. En muchos con el agravante de querer perpetuarse, a punta de sangre, pobreza y opresión.

Si bien dichas tendencias no solo se mantienen lejos por la distancia de nuestra Costa Rida; también nos mantienen lejos los valores y principios que se han desarrollado en poco menos de 200 años de haber sido descubierta esta tierra.

Nuestra tierra en efecto ha ido cambiando y desplazando poco a poco a sus progenitores para dar campo a las nuevas generaciones- hoy algunos pocos desterrados de sus valles para habitar el bosque y las montañas-; más la mezcla de principios y valores que se han desarrollado apuntan a lo ético, a lo bueno, a lo honesto y moralmente correcto y se mantienen. Nuestro legado es reforzar la solidaridad, el acompañamiento, con fines altruistas de bienestar común; en un contexto de respeto que no se cuestiona porque es característico del costarricense.

Concluyo indicando que no todos los riesgos que se esperan y se manifiestan en el 2018 los vemos en el medio costarricense. Más los pocos se han convertido en temas que requieren un sentimiento de unidad nacional. Razón por la cual no debe extrañar la conformación de alianzas o coaliciones, la búsqueda de los mejores; pero en particular de aquellos sanos de corazón, libres de las tentaciones y angustias de los que añoran el poder como un medio para resolver y superar los espejismos de sus propias debilidades o egoísmos.

Hay temas concretos que son díficiles de afrontar, si aumentamos nuestras resistencias, no si se toma conciencia. Temas como vivir de prestado, en bonanza perpetua, despreciando lo que se tiene, en perpetuo consumo, inseguros, sin mirar al futuro. Actuando con el menor esfuerzo, brindando solo lo necesario en nuestras funciones públicas o participando en lo privado con mentalidad oscura.

Temas que algunos los llaman; déficit fiscal, pluses salariales injustificados, pensiones de lujo, burocracia extrema o exceso de trámites, servicios sub-sidiados por la clase laboral, miedo a los sindicatos, exoneraciones perpetuas a empresas e instituciones que terminan evadiendo impuestos, contrabando, narcotráfico, inseguridad, infraestructura, entre otros.

El país al igual que en México, Venezuela, Paraguay, Colombia y Brasil e incluso Cuba; se encuentra en un momento crucial y gran reto de elegir a sus gobernantes en el 2018. Una decisión que en nuestro caso es de vital importancia.

No tenemos porque recordar el sufrimiento de Grecia, estandarte de los origenes de la democracia en la forma en la que la conocemos.  Ejemplo que aplica para la nueva generación que no tiene porque recordar lo vivido por los costarricenses entre 1978-1982. O mucho menos crear conciencia de lo que acontenció en 1948-1949.

Periodos cuya historia es diferente para algunos, con elementos comunes para otros; pero que significó de un enorme sacrificio de los costarricenses que igual como en la Venezuela de ahora, sufrieron de escazes, hambre, angustia social y ajustes económicos; que como en 1978-1982 les consumió sus ahorros producto de una inflación de dos dígitos, aumento de 7.5 veces del tipo de cambio (pasó de ¢8.60 a ¢60), pérdida de reservas internacionales y sobre todo de pérdida de la credibilidad internacional.

Hoy más que nunca y aún a tiempo; el esfuerzo conjunto de los costarricenses de ahora, puede marcar la diferencia para la conformación de las bases de una tercera república, amplia de pensamiento y tolerancia, próspera e inclusiva.

Así como se han superado momentos contemporáneos dificiles de guerra (1948-1949) y situaciones económicas de apremio(1978-1982), donde el país salio victorioso; el olvido de los principios y valores de justicia social, equidad, solidaridad y tolerancia fueron superados por el desencanto y las malas acciones. Pero al igual que hoy, la sabiduria de los costarricenses ha prevalecido para mantener a Costa Rica, libre y ejemplo democrático en el orbe mundial.

Con fundamento en lo expuesto, finalizo motivando a todos los que hemos vivido en una patria libre, sin ejercito, contemporáneo o no a apoyar a Costa Rica saliendo a votar este 1ro de abril del 2018.

GSD/UL.

 

 


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