COSTA RICA, MERCADO DE DIVISAS Y SUS SECUELAS.

Realizado por: gsandel (Junio 4, 2017), con cifras del Banco Central de Costa Rica.

El mes de mayo del año en curso se acentúan los efectos de los cambios en los criterios de gestión de política monetaria del Banco Central de Costa Rica (BCCR). A pesar de la pausa anunciada en la tarde noche del pasado 2 de junio, con su comunicado sobre decisión de política monetaria.

Criterios que en principio se pueden segregar en tres grandes acciones, que en una u otra medida incidieron en la dirección bajista de las tasas de interés, a saber;

  1. Baja de la tasa de política monetaria en poco más de 350 puntos base llevándola desde 5.25% en enero 2015, hasta 1.75% en el mes de marzo 2017 así como,
  2. Cambio en la metodología de cálculo de la tasa básica pasiva y ajuste de menos 5 puntos base durante un periodo de poco más de 14 meses
  3. Aumento de la Oferta de bonos de estabilización monetaria a precios cada vez mayores mediante el mecanismo de Subasta; contribuyendo con la formación de una burbuja de precios en el mercado secundario de renta fija costarricense y por tanto en la baja de rendimientos en detrimento de la riqueza de los inversionistas institucionales y del ahorrante común.
Gráfica #1, Serie original
Gráfica #1: Tasa de crecimiento interanual

Todos esos criterios desde el pasado mes de abril y reforzado en el mes de mayo, han quedado atrás con nuevos criterios que señalan un cambio de rumbo de las autoridades monetarias. Medidas cuyos efectos en general se han manifestado en una mayor depreciación de la moneda costarricense, aumento de lo que llaman expectativas de inflación -que se deriva de una serie de preguntas a diferentes agentes en el medio financieros y empresarial – y con ello de cambio en la dirección en las tasas de interés y por tanto en las decisiones de inversión de los ahorrantes.

Todo ello, en un contexto donde la tasa de crecimiento de la producción nacional -medida por el índice mensual de actividad económica (IMAE tendencia ciclo)- se des-acelera cayendo desde el 6.32% en junio del 2015 al 3.62% en marzo del 2017, con posibilidad de que repita el ciclo del 2015 y 2016 y se ubique en mínimos entre 1.36-1.45% según se observa en su serie original(ver gráfica #1). Y aumento la demanda de dólares de parte de los inversionistas que motivados por expectativas mayores de depreciación de la moneda local, han migrado desde inversiones en colones hacia dólares, junto con otros de tipo estructural, tales como,

a) Aumento de la factura y la demanda de hidrocarburos en el país,

b) Recuperación de los precios de las materias primas, como trigo, maíz, arroz, frijoles entre otros que se importan, por escasez o insuficiencia de oferta nacional;

c) Incremento del pago de intereses de la deuda contraída por Hacienda, el Banco Nacional y de Costa Rica y vencimientos de las inversiones respaldadas con emisiones de Hacienda de Citi Bank

d) Pago de dividendos de aquellas empresas que se ha instalado en Costa Rica

e) Baja en la oferta de divisas-retención por parte de los exportadores- y baja del atractivo de tomar nuevos préstamos del exterior, producto del riesgo de tener que pagarlos a un tipo de cambio mayor a su vencimiento.

Como se observará un entorno, a todas luces poco favorables para el ciudadano promedio costarricense que aún busca empleo o bien reajusta su alacena para poder devolverle a los bancos lo que recibió en préstamo y fácil- sin garantías o fiadores-; bien por lo que dejó de recibir de sus ahorros en los Bancos que cada vez pagaron menos por el dinero recibido, o por sus inversiones en el mercado secundario, que para el caso de Costa Rica se esfumó cuando el Banco Central intercambió el dinero por su papeles ( todo el dinero que entra al banco central vale cero, desaparece, se esfuma), por los denominados bonos de estabilización monetaria (bem) a precios mayores, al amparo de una deflación de precios de papel -justificada por métodos cuantitativos-, no existente en la calle; pues como es conocido, el costo efectivo los bienes y servicios en Costa Rica no bajaron, como tampoco los servicios públicos y mucho menos el petróleo y sus derivados durante la gran recesión del 2008 y siguiente recuperación. Realidad que hace al país tan caro como el gasto que se hace en Nueva York.

En este contubernio entre BCCR y el Ministerio de Hacienda de Costa Rica, igual se han dado el gusto de quitarle riqueza a los costarricenses, mediante la colocación masiva a los fondos de inversión y pensión -nuestro ingreso futuro-; de papeles igualmente a precio inflados y menor rendimiento, producto del espejismo de una baja inflación. Todo para sostener, la piñata de regalías y pensiones de lujo de la clase política y sus compadres, temas que hoy se encuentran nuevamente sobre la mesa de negociación de los 52 diputados que conforman nuestra asamblea legislativa. Todos ellos con claros conflictos de interés.

Desde la perspectiva técnica, mucho de dichas decisiones en manos del BCCR y sus efectos; se relacionan con el tipo de gestión de política económica que se ha decidido adoptar y los instrumentos para su re-alineamiento.

Así como, de la estrategia que se ha adoptado para impulsar el crecimiento en la economía costarricense. Variable ésta que para unos eruditos en economía, debe ser mediante el ahorro real y para otros mediante la creación de dinero, es decir; mediante el aumento o contracción del crédito disponible para los costarricenses, según sea el ciclo económico en que se opere y en un contexto donde lo que prevalece es un objetivo de inflación. Ya que como rezan con regularidad y nos lo recuerdan en sus minutas; el objetivo primordial redunda en la estabilidad interna y externa de la moneda y aseguramiento de su convertibilidad, tomando como accesorio el crecimiento económico y el bienestar de los costarricenses. Tarea que se la han dejado a los políticos.

Por consiguiente, banqueros y políticos han decidido tomar en Costa Rica -no muy diferente a nivel global dominado por banqueros privado-, un camino de gestión centrada en objetivos de inflación que incluye un sistema de tipo de cambio flexible -con intervención-, combinado con un sistema de banca fraccionaria ( donde el colón que se deposita en una cuenta a la vista en un cerrar y abrir de ojos, los bancos lo transforman en ¢6.66); de manera tal que, la estrategia país ha sido crecer a base de endeudamiento que por des-fortuna, se dedica a bienes de consumo, financiamiento de proyectos no rentables o de generación de fondos que con el tiempo se vuelven insuficientes para atender los préstamos, que al final perecen haciendo que el sistema nuevamente se contraiga cayendo la economía en un nuevo ciclo de corrección bajista. Circunstancia que al parecer es la que muestra el comportamiento del IMAE. Así como, el aumento de la deuda externa del país, que incluye la especulación de inversionistas privados de fuera de nuestras fronteras; que continuará presionando el tipo de cambio.

Que nos espera?.

Al parecer, el Banco Central se encuentra contento con los resultados al inicio de este mes de junio; al punto que deja sin cambios el nuevo nivel de tasas de interés de referencia en 4.00%. Sin cambio en su lenguaje, aterriza manifestando su continua preocupación por la evolución del endeudamiento público y por tanto del déficit fiscal.

No obstante, las fuerzas que presionan hacia la nueva dirección se sostienen;

a) Aumento de tasas de interés locales y pérdida del valor de mercado del patrimonio de los costarricenses, todas atomizadas de deuda del Banco Central y Hacienda. Y por tanto en las cuotas de la mayoría de los prestamos ligados al comportamiento de la tasa básica pasiva, la cual se mira en aumento.

b) Ajustes en el tipo de cambio, con impacto en el costo efectivo de los préstamos vía tarjeta de crédito y en dólares otorgado por el sistema financieros en los últimos tres años.

c) Ajuste del valor de las materias primas -incluso del petróleo- disminuyendo el poder adquisitivo de los ingresos de los costarricenses. En un contexto, donde los banqueros harán lo posible por sostener los costos de fondeo lo más bajo posible hasta que la tasa básica empiece a incorporar el incremento de los 2.25 puntos porcentuales que aumentó el Banco Central. Todo con el objeto de restablecer el nivel de utilidades del sector financiero, mermado por la baja de la demanda de un población sobre-endeudada.

d) Discusiones vanas y excusas adicionales, para seguir con las prebendas en el sector público y pensiones de lujo que el país no se encuentra en la obligación de seguir sosteniendo. Sobre esto último con la esperanza de equivocarme.

GSD/.


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