Realizado por: Geovanny Antonio Sandí Delgado. (20/05/2016).
Cifras finales de la producción nacional en colones corrientes del 2015, muestran una tasa de consumo en bienes y servicios del 83%, compuesta el 65% por el gasto de las familias y 18% por los gastos realizados por el Gobierno de la Republica. Mientras que el 20,4% corresponde a Inversión, neta de la acumulación de inventarios.
Para el 2015, las importaciones y exportaciones de bienes representaron el 34,0% y 23,0% de la producción nacional en su orden. Y junto con los servicios el 38.3% y 35,0% respectivamente. Rubros estos que siguen mostrando una importante des-aceleración desde el segundo trimestre del 2014; por un lado favorable en particular por la baja en las importaciones en razón de la baja los precios del petróleo, sus derivados y de las materias primas. Y por otro preocupante por la baja observada en los ingresos de las exportaciones. Ello en circunstancias donde los precios del petróleo han iniciado un nuevo periodo de recuperación. Tema éste que mantiene al Banco Central con relativa tranquilidad, en razón del ingreso sostenido de recursos producto de la inversión extranjera directa.
En general, la contracción observada en el comercio de bienes al 2015, fue compensado por el mayor dinamismo del rubro de servicios (exportaciones e importaciones), el consumo privado y público. Las exportaciones de bienes pierden terreno, parcialmente compensado por los ingresos por servicios producidos en el país, de manera particular, el Turismo y la recreación.

La tendencia central de crecimiento de la producción es descendente, como se puede observar en la «Ilustración #1», aunque algunos bien pudieren señalar periodos de mayor optimismo. Si bien 2015 la producción creció a tasas del 5%; para el cierre de marzo el índice mensual de actividad económica lo hizo a una tasa del 4,7% en su tendencia ciclo y del 2.1% interanual según su serie original luego de haber reportado poco más del 6% de crecimiento interanual el mes previo. Un comportamiento que alerta sobre las perspectivas de crecimiento para lo que resta del año y que de alguna manera le asiste razón al Presidente de la República, empresarios y costarricenses de buena fe; el mostrar preocupación sino se resuelven los problemas medulares entorno a los determinantes del déficit fiscal y nuevas estrategias para equilibrar la producción. Asunto señalado en el informe de labores del Gobierno ante el congreso el pasado 9 de mayo del año en curso.
Por otro lado y como se aprecia en la «Ilustración #2» siguiente; los grandes ganadores siguen siendo los dueños del capital. Bancos, Financieras y entidades relacionadas, junto con Servicios Prestados a Empresas y Turismo; mientras que por otro lado, los gobernantes y los miembros del congreso siguen en deuda con el sector agrícola y el sector construcción.

El sector con mayor tasa de recuperación fue la industria de Electricidad y Agua con aumento de 6.79 puntos porcentuales respecto con el observado en marzo del 2015. Situación que a los comunes costarricenses alegra pues se trata de ingresos producidos por empresas en su mayoriía del Estado, pero que por otro lado ocupa a los dueños del capital, pues es una factura que les duele y de pronto desearían no pagar o al menos reducir sustancialmente con cargo a la población nacional.
En contraste con el sector construcción que sufrió una contracción de 13.18 puntos porcentuales y su complemento el sector Minas y Canteras sigue reprimido, en esta oportunidad con una contracción de 8.42 puntos porcentuales respectivamente. Un sector que muestra la baja efectividad con la que han tratado los gobernantes y políticos asentados en el Congreso, las necesidades de infraestructura en el país. Un variables que produce, impulsa, promueve el desarrollo de un país. Ello y con todo las obras que se iniciaron en la administración 2010-2014, que dan muestra de las posibilidades y creatividad del costarricense cuando al fin se les brinda una apropiada dirección.
Obsérvese que desde el 2010 a la fecha, los diferentes gobiernos siguen en deuda con el sector agrícola, el sector de la construcción y sectores relacionados y por tanto con el desarrollo. Siguen alegrándose alrededor de tasas crecimiento, que como se habrá observado han sido inestables durante los úlimos 20 años. Los buenos tiempos siguen pasando y nos mantemos sin aprovechar los recursos humanos y financieros que el país ha podido accesar. Todo lo cual alienta un alto excepticismo de posibles soluciones que pudieren surgir de la actual legislatura. Tanto el Gobierno como los miembros del Congreso, siguen alentados en temas que no resuelven problemas centrales como son la solución a la pobreza y el desempleo, con tasas que exceden el 20% y 10% de la población. Un estómago vacío no deja estudiar, amor con hambre es una combinación dificil de sostener, un techo sin trabajo fácil de perder. Toda una realidad que la complementa el aumento persistente del déficit fiscal (5,70% del PIB según publicaciones rescientes), así como, el endeudamiento de las familias con tarjetas en dólares que explican los ingresos de los Bancos y Aseguradoras y que explica por igual la preocupación no solo del banquero central sino sus superintendentes.
El país sigue apostando al sector de los servicios financieros, seguros y de intermediación. A los derechos humanos y a la diversidad, asúntos que siempre han existido que no requieren de mayor desalojo que no sean las vanidades y falsas posiciones sobre el particular. Así como, a los centros de servicios internacionales. Un sistema de mano de obra técnica y altamente calificada; con exigencias tri o cuatrilingue de grandes costos para los costarricenses y de bajo costo para la empresas multinacionales. Una actividad que genera capacidad de consumo, espacio para nuevas tarjetas de crédito en dólares y primas por saldos deudores y protección de desempleo que saben las aseguradoras no van a cubrir; todos estos asuntos más no de inversión. Genera crecimiento más no desarrollo o una falsa percepción sobre él, genera soluciones presentes y dudas de un futuro mejor para nuestros hijos y nietos, en fin para las generaciones de la Costa Rica del mañana. Hábida de emprendedores y nuevas y mejores empresas, capaces de brindar empleo, servir de solución para la pobreza, así como de impulso del desarrollo que al menos hasta hoy la mayoría de los costarricenses no hemos podido disfrutar.
GSD/UL…
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