Contrario a las ciencias naturales, que constantemente aportan a la humanidad nuevas herramientas y conocimientos para disfrutar de una vida en prosperidad, ser más productiva y cuidar a el mundo en que habitamos; la política – para algunos ciencia también, creció – a juicio del suscrito- para enfocarse en la creación de medios y formas para la consolidación del poder y destruir con los instrumentos de la guerra, el hambre, el circo y la dominación del humano por humanos. Esos que en el poder fantasean con ser poderosos, únicos, y por tanto merecedores de perpetuarse en el poder; y en el proceso, dejar a su dinastía – como si fueren dueños- en herencia los destinos de un país. Se autodefinan como nacionalistas o globalistas, de izquierda, centro o derecha, demócratas, liberales o progresistas, capitalistas en fin, lo que fuere, terminan en lo mismo, insatisfechos esperando volver una y otra vez. Un fenómeno manifiesto en todos los que usan venderse como representantes de la voluntad de los pueblos.
Una y otra vez, la humanidad vuelve a repetir – en el deseo de encontrar la felicidad en este mundo-, el error de llevar al poder a humanos que se dicen representantes del bien y ejecutores del mandato que el pueblo les confirio. En muchos de los casos en nombre del creador, aún conociendo que la «…única manera en la que un hombre puede ser justificado mediante sus obras solamente, sería guardando todas las leyes de Dios perfectamente. Una sola violación de la ley ya lo haría extraño a Dios, aunque, naturalmente nadie peca solamente una vez. Super figuras, que se dicen conocer las preocupaciones y neccesidades de su pueblo, solo para quedar al descubierto, cuando en su afán por sostener sus tronos, se suman a sus similares para continuar sus dinastías. Voces peligrosas que buscan tomar provecho de un sistema democrático, para retornar el poder a Monárcas, Reyes y Dictadores.
Principios basicos como no matarás, no robarás entre 6 de los 10 mandamientos que tratan de la relación entre humanos, se confabulan con la codicia y el falso testimonio propio de quienes en la búsqueda y consolidación del poder, justifican sus acciones en nombre de los vulnerables Una actitud propia de quienes buscan consoliddar su poder en las diferentes estructuras del Estado costarricense.
Renovacion dicen unos, continuidad reclaman otros. Los primeros enredados en su discurso, golpeados por los yerros de sus antecesores en la definición, toma de decisiones e implementación de las políticas publicas que hoy dominan el ecosistema de las entidades del Estadocostarricense. Mientras los segundos, que hoy ostentan el poder, lo degustan y buscan perpetuarlo; y como es habitual, en el nombre del pueblo, pues los primeros han construido un mini Imperio, pleno de leguyadas que les justifican su corruptela en los social, económico y financiero.
Para quienes hemos seguido de cerca las sesiones legislativas – estadio de la politica nacional-, resulta un grotezco ejercicio el escuchar la lectura de los temas de control político en el plenario, las sesiones de las comisiones permantes y especiales. Estructuras cuyos fines han sido distorcionados, pues, además de la fustración del deseo de co-administrar en una clara violación de la separación de poderes; los costarricenses han sido testigos de la grosería, los insultos y en general el bullying o mobbing -«…forma de violencia que se manifiesta a través de acciones que dañan la autoestima y el bienestar emocional de la víctima…», que se ha practicado por los integrantes de dichas instancias. Todo un escenario de lo que en las proximas elecciones del 2026 se debe evitar. Y en consecuencia, al menos por el momento; aspirar a nuevos actores y representantes que libres de tales fisuras psicológicas, e ideas mal formadas de lo que se entiende por control político, alcance el poder para iniciar el proceso de transformación del aparato estatal que lleve a la sociedad costarricense a un nuevo siglo de prosperidad en un contexto económico de libertades afines a una sociedad de capitalismo democratico.
