COYUNTURA BURSÁTIL| ANÁLISIS DEL VOLUMEN TRANSADO ENERO 2026

“Enero 2026: Volumen Impulsado por Colocación Soberana de 1.000 Millones de Euros”

El mercado bursátil costarricense abrió el 2026 con un volumen mensual de USD 5.536,7 millones, cifra que refleja un inicio de año dinámico y marcado por operaciones de gran escala. La actividad comenzó el 02 de enero de 2026, fecha en la que se registraron los primeros negocios del mes, y desde entonces el flujo diario mostró una combinación de jornadas moderadas y picos significativos que definieron el comportamiento general del mercado.
El sector público, con USD 5.374,4 millones, dominó prácticamente toda la actividad mensual, mientras que el sector privado, con apenas USD 162,3 millones, mantuvo un rol marginal. Esta composición reforzó la percepción de un mercado altamente dependiente de las necesidades de financiamiento estatal, lo que influyó en el sentimiento de los inversionistas y en la estructura de tasas durante el mes.
El Mercado Primario, con USD 2.468,6 millones, fue el principal motor del volumen mensual. Aunque las operaciones se distribuyeron a lo largo del mes, varios días concentraron montos extraordinarios, especialmente el 16 de enero, cuando se registró una colocación superior a USD 1.162 millones, debido a la colocación de una emisión por 1.000 millones de Euros del Ministerio de Hacienda. Este evento alteró temporalmente la curva de rendimientos, elevando las tasas implícitas y obligando a los inversionistas institucionales a recalibrar duración y exposición. La presencia de emisiones de largo plazo —reflejada en el peso de los instrumentos con vencimientos superiores a tres años— reforzó el tramo largo de la curva y condicionó la valoración de portafolios.
El Mercado Secundario, con USD 2.731 millones, mostró una actividad más distribuida, aunque igualmente influenciada por la deuda pública. Las sesiones del 13, 19 y 20 de enero destacaron por volúmenes superiores a los USD 250 millones, impulsadas por rotaciones tácticas de portafolios y oportunidades de arbitraje entre nodos de la curva. La liquidez intradía se mantuvo estable, pero con incrementos puntuales asociados a recompras y ajustes operativos de los intermediarios.
El Mercado de Liquidez, con USD 337,1 millones, funcionó como amortiguador operativo, permitiendo a los puestos de bolsa gestionar necesidades de caja y exposición diaria. Aunque su volumen mensual fue menor en comparación con los mercados primario y secundario, su comportamiento fue clave para evitar presiones abruptas sobre tasas de muy corto plazo, especialmente después de las grandes colocaciones primarias.
En cuanto a monedas, las operaciones en colones representaron USD 3.138,3 millones, superando ampliamente las realizadas en dólares, que sumaron USD 1.236,5 millones. Esta preferencia por moneda local sugiere expectativas de estabilidad cambiaria y una mayor profundidad del mercado en colones, lo que influyó directamente en la valoración de portafolios y en la sensibilidad de los inversionistas a los movimientos de tasas internas.
El sentimiento general del mercado durante enero fue de cautela estratégica. Los inversionistas institucionales aprovecharon ventanas de oportunidad para ajustar duración y capturar rendimientos, mientras que la magnitud de las emisiones públicas condicionó la estructura de tasas y la dinámica de precios. La fuerte concentración en deuda soberana mantuvo al mercado atento a cualquier señal relacionada con política fiscal o monetaria, reforzando la correlación entre decisiones gubernamentales y comportamiento bursátil. Fue un mes gobernado por fuerte expectativas sobre el resultado de las elecciones presidenciales y diputados asi como, de su impacto sobre la dirección futura de la política fiscal; en un contexto, donde al independencia del BCCR, se mantiene intacta y libre de las distorciones de los políticos, en línea  con el «…objetivo fundamental …de…mantener la estabilidad interna y externa de la moneda nacional (colón). Lo que «…implica controlar la inflación para mantenerla baja y estable, asegurar la convertibilidad del colón con otras monedas, y promover el ordenado desarrollo de la economía y un sistema financiero eficiente…».

COSTA RICA | CLAVES DE LA SEMANA 202605

Continuidad política y cautela inversora en Costa Rica 2026

La semana 5 de 2026 cerró con un giro político claro y un mensaje mixto para los inversionistas: continuidad en el rumbo macroeconómico y cautela en las decisiones de riesgo. La elección de Laura Fernández como presidenta para el periodo 2026‑2030, con victoria en primera vuelta y mayoría legislativa para su partido, redujo la incertidumbre política inmediata y se lee como una ratificación del modelo económico vigente, relativamente promercado y favorable a la inversión extranjera. Al mismo tiempo, el Banco Central confirmó en su Informe de Política Monetaria que el crecimiento se moderará tras un 2025 más dinámico(IMAE 4.6%, preliminar), mantuvo la Tasa de Política Monetaria sin cambios(3.25%) y proyectó una inflación muy baja por un periodo prolongado, reforzando el atractivo relativo de la renta fija en colones y la estabilidad del marco macro.

En el frente fiscal, las proyecciones apuntan a una deuda pública estabilizada por debajo del 60% del PIB y a una regla fiscal algo más flexible, lo que ofrece cierto margen para políticas de apoyo al crecimiento, pero exige disciplina para no deteriorar la percepción de riesgo país. Paralelamente, los estudios de clima de negocios muestran a un empresariado prudente, con planes de inversión contenidos pese a la estabilidad institucional; el dinamismo continúa concentrado en el régimen de zonas francas, que se perfila como el principal motor de inversión y exportaciones, mientras sectores como turismo y servicios orientados al mercado interno avanzan con más lentitud. En conjunto, el nuevo mapa político, la estabilidad monetaria y la cautela empresarial configuran un escenario de “continuidad con vigilancia”: atractivo para estrategias selectivas en bonos y emisores ligados a cadenas globales, pero dependiente de las señales económicas y fiscales que el nuevo gobierno envíe en sus primeros meses.

La elección de Laura Fernández para el periodo 2026‑2030 se articula alrededor de un plan de gobierno que enfatiza tres grandes ejes: seguridad y justicia, impulso al desarrollo económico con énfasis en inversión y empleo, e infraestructura y eficiencia institucional para sostener el crecimiento. En seguridad y justicia, el programa plantea fortalecer la rendición de cuentas del Poder Judicial y mejorar la seguridad ciudadana como condición básica para la actividad productiva y la atracción de capital. En desarrollo económico, la propuesta se presenta como un “plan de continuidad”, que busca mantener la estabilidad macro, reforzar la atracción de inversión extranjera directa y dinamizar sectores como turismo, agro y servicios mediante mejor formación técnica y un clima de negocios más competitivo. En infraestructura y eficiencia del Estado, el gobierno electo promete acelerar obras clave en transporte, energía, agua y conectividad digital, apoyándose en alianzas público‑privadas y en una reasignación más eficiente del gasto público, incluyendo medidas como la venta de activos estatales para fortalecer el sistema de pensiones.

Desde la perspectiva de los inversionistas, estos tres ejes se leen como una apuesta por conservar el marco de estabilidad construido en años recientes, pero con un sesgo de reformas graduales más que de rupturas. La intención declarada de mantener una Costa Rica “amigable con la inversión extranjera e interna” y de fortalecer el régimen de zonas francas calza con el patrón actual donde este régimen lidera el crecimiento de exportaciones e inversión. Al mismo tiempo, analistas señalan que buena parte del contenido económico es programático y general, por lo que el mercado estará atento a las primeras leyes y decisiones concretas en materia fiscal, laboral y regulatoria antes de ajustar significativamente su apetito de riesgo.

Las nuevas estimaciones del Banco Central de Costa Rica para 2026‑2027 aportan un ancla objetiva para las expectativas. El Informe de Política Monetaria de enero 2026 proyecta que la economía crecerá en promedio cerca de 3,8‑3,9% en el bienio, con un 2026 de crecimiento moderado impulsado por la demanda interna y un 2027 ligeramente más dinámico gracias a una mejor contribución externa, pero sin presiones de exceso de demanda. El mismo informe indica que la inflación general continuará en valores negativos durante el primer semestre de 2026 y solo entrará al rango de tolerancia alrededor de la meta en el segundo trimestre de 2027, mientras que la inflación subyacente se mantendrá positiva y cercana al límite inferior del rango.

Combinando estos elementos, las expectativas de los inversionistas se sitúan en un punto intermedio entre confianza y vigilancia. La continuidad política y el enfoque declarado en seguridad, inversión y obra pública reducen el riesgo de giros bruscos en el modelo económico, mientras que las proyecciones del Banco Central sugieren un entorno de crecimiento moderado, inflación muy baja y tasas de interés estables que favorece la renta fija en colones y emisores de buena calidad. Sin embargo, la materialización de este escenario dependerá de que el nuevo gobierno transforme su plan en reformas específicas que preserven la sostenibilidad fiscal, mejoren la competitividad y mantengan la independencia técnica del BCCR, factores que seguirán siendo determinantes en la prima de riesgo que el mercado asigne a Costa Rica en 2026‑2027

Fuente: BCCR, Gente Opa, Infobae.