COYUNTURA BURSÁTIL, ECONOMÍA| CLAVES SEMANA 202604

Durante la semana del 19 al 23 de enero de 2026, la dinámica económica de Costa Rica ha estado marcada por una postura de cautela monetaria y una gestión fiscal enfocada en el cumplimiento de compromisos de deuda en un entorno de baja inflación. La Junta Directiva del Banco Central de Costa Rica (BCCR), en su sesión 6303-2026, acordó mantener la Tasa de Política Monetaria (TPM) en 3,25% anual. Esta decisión responde a un escenario donde la inflación general y la subyacente cerraron el año anterior en niveles de -1,2% y 0,4%, respectivamente, manteniéndose sistemáticamente por debajo del rango de tolerancia. La autoridad monetaria proyecta que la inflación general permanecerá en terreno negativo durante el primer semestre de 2026, estimando su retorno al rango meta del 3,0% hacia la primera mitad de 2027. Este comportamiento de los precios se atribuye a choques de oferta externos, como la estabilización de precios de materias primas, y factores internos derivados de condiciones climáticas que impactaron la producción agrícola a finales de 2025.

En el ámbito fiscal, el Ministerio de Hacienda ha gestionado la ejecución presupuestaria bajo la presión del servicio de la deuda, que para el ejercicio 2026 representa el 42,1% del presupuesto total de 12,8 billones de colones. Durante estos días, la Tesorería Nacional procedió con el depósito del salario escolar, desembolso que Hacienda confirmó como exento de impuestos según la normativa vigente, aliviando temporalmente la presión sobre el consumo doméstico. La estrategia de endeudamiento continúa proyectando una reducción en la relación deuda/PIB, aunque el financiamiento mediante deuda se mantiene en un 38,1% de los ingresos totales para el año en curso. Las tasas de referencia locales reflejan esta estabilidad; la Tasa Básica Pasiva (TBP) se fijó en 3,73% para la semana, mientras que la Tasa Efectiva en Dólares (TED) se ubicó en 3,09%, mostrando variaciones marginales respecto al periodo previo.

El mercado cambiario en la plataforma MONEX mostró una tendencia al alza hacia el cierre de la semana tras un inicio de relativa estabilidad. El volumen transado el viernes 23 de enero ascendió a 50,4 millones de dólares, con un total de 253 operaciones de calce. Durante la jornada de cierre, el precio del dólar osciló entre un mínimo de 488,00 y un máximo de 500,00 colones, finalizando con un precio promedio de 499,39 colones. Este repunte diario de 2,99 colones respecto al jueves sugiere una mayor demanda de divisas en el mercado spot, contrastando con el cierre del 21 de enero cuando el promedio fue de 493,46 colones. La abundancia de liquidez en moneda extranjera y el flujo de Inversión Extranjera Directa (IED) siguen siendo los principales anclajes que evitan presiones devaluatorias abruptas, a pesar de la brecha entre las tasas de interés en colones y dólares que ha tendido a estrecharse.

De cara al primer trimestre de 2026, el panorama para los inversores se define por una resiliencia sostenida en el arbitraje de tasas. El rendimiento real de los Certificados de Depósito a Plazo (CDP) en colones se presenta extraordinariamente elevado; con tasas nominales que promedian el 4,65% para plazos de seis meses y una inflación interanual que cerró diciembre en -1,2%, el rendimiento real ex-post se sitúa por encima del 5,8%. Incluso bajo proyecciones de una inflación mensual moderada para el trimestre, el premio por invertir en colones supera con creces el costo de oportunidad en dólares. La principal oportunidad radica en el posicionamiento en instrumentos de renta fija de mediano plazo, aprovechando la estabilidad del tipo de cambio y la disciplina fiscal que fortalece la confianza en los títulos soberanos. No obstante, el riesgo subyacente se concentra en la velocidad de la convergencia inflacionaria; un retorno más rápido de lo previsto al rango meta podría presionar al BCCR hacia nuevos ajustes en la TPM, alterando la curva de rendimientos. Asimismo, la volatilidad en los mercados internacionales de capitales y posibles ajustes en las tasas externas podrían reducir el premio por invertir en moneda local, exigiendo una vigilancia estrecha sobre los flujos de capital y la evolución de las reservas internacionales.

Para la última semana de enero, se proyecta que el tipo de cambio mantenga una volatilidad moderada con un sesgo hacia la estabilidad, situándose en un rango de resistencia cercano a los 500 colones. La persistencia de una inflación negativa y la decisión del Banco Central de mantener la TPM sin cambios sugieren que no habrá estímulos monetarios adicionales en el corto plazo, lo que conservará el atractivo relativo de los activos en moneda local. No obstante, el mercado permanecerá atento a la evolución de los precios internacionales de los hidrocarburos y al cumplimiento de las metas de recaudación fiscal de inicio de año, factores que podrían incidir en las expectativas de los agentes económicos y en la liquidez del mercado cambiario.


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