La crisis de Groenlandia pondrá a prueba si Europa puede hacer frente a Trump
La semana ha estado marcadamente influenciada por la creciente incertidumbre geopolítica, cuyo evento central ha sido la «crisis de Groenlandia»; dominando el sentimiento del mercado internacional. Este pulso no solo cuestionó la soberanía de un aliado de la OTAN, sino que se convirtió en una prueba de fuego para la estabilidad de la alianza transatlántica, percibida como incapaz de sobrevivir a la coerción territorial por parte de Estados Unidos. La situación se enmarca en la nueva estrategia de la Casa Blanca, que clasifica a países entre ‘FAFO’ (los que ceden a la presión) y ‘TACO’ (los que resisten), donde Europa es vista como ‘FAFO’ debido a su división, mientras que China se consolida en la categoría ‘TACO’. Según reportes de Bloomberg, «… el llamado «TACO trade» (Trump Always Chickens Out) propició un robusto cierre bursátil el miércoles, luego de que el presidente Trump cediera en sus amenazas de fuerza en Groenlandia y retirara aranceles a naciones europeas. La firme negativa de Dinamarca a negociar, sin embargo, mantiene el nerviosismo territorial…».
A nivel financiero, la tregua, materializada en la suspensión de aranceles tras un «marco» de acuerdo sobre Groenlandia, se interpreta como una maniobra táctica diseñada para calmar momentáneamente a los mercados internacionales ante el elevado riesgo.
Los principales mensajes del Foro de Davos confirman el colapso del orden mundial liderado por EE. UU. Este vacío de liderazgo, si bien genera incertidumbre y propensión al conflicto, está incentivando el multilateralismo y la búsqueda de nuevas alianzas comerciales, con un claro beneficiario: China, que emerge como la potencia económica más resiliente y un motor de la globalización sin la égida americana. Internamente en EE. UU., se observa una concentración de poder ejecutivo que podría introducir volatilidad política a futuro.
En otros frentes, el megacuerdo comercial UE-Mercosur se ha estancado tras ser bloqueado en el Parlamento Europeo, inyectando incertidumbre en la integración de ese vasto mercado. Como contraste, se observa una «descongelación» en las relaciones comerciales Canadá-China, con mutuos acuerdos de reducción de aranceles, una señal de realineamiento en el orden comercial. La agenda tecnológica mantiene su inercia con un fuerte foco en la inversión y el despliegue de la Inteligencia Artificial a gran escala, siendo un motor de capital continuo. Otros puntos políticos relevantes incluyen la aprobación de la mega-embajada china en Londres y una perspectiva de continuidad política en Costa Rica.
Oportunidades y Riesgos:
Oportunidades: El impulso al multilateralismo puede abrir nuevas rutas para el comercio e inversión en economías emergentes y bloques regionales fuera de la esfera de influencia directa de EE. UU. La resiliencia china y asiática sigue ofreciendo potenciales de crecimiento. Se miran oportunidades en el sector de materias primas críticas, en las empresas con alta exposición a la infraestructura de IA.
Riesgos: La inestabilidad en la alianza OTAN incrementa la prima de riesgo geopolítico. La polarización y debilitamiento institucional en EE. UU. son fuentes de volatilidad política. La percepción de debilidad europea la convierte en un foco de presión constante. El riesgo principal a monitorear es la intensificación de las tensiones geopolíticas y la posible fragmentación comercial que impactan el comercio y la inversión transfronteriza.
Fuente: gzeromedia.com
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