Realizado por: gsandel (01/06/2016).
En términos comunes podemos decir que entre más apetito o ganas se muestre por algún bien, objeto o valor; de pronto no queda otra que pagar más por él. O como dirían los economistas cuando un bien es escazo y muchos lo quieren sucede que se vuelve relativamente caro. Pero no necesariamente esa sería una posición económicamente razonable existiendo otras similares, iguales o mejores que cumplan con el propósito por el cual se adquieren.
Si al fin y al cabo pagamos más por dichos bienes, pero cumple con las reglas mínimas de satisfacción y con el tiempo no necesitamos de su venta futura para atender alguna urgencia o imprevisto y por tanto se tiene la capacidad de esperar a que llegue el momento para entregarlo o disfrutar de sus beneficios; la liquidez no es algo que preocupe, siempre y cuando no se tenga que recurrir al mercado y en el proceso perder dinero por eso. Muchos tienden a pensar que, si se invierte al vencimiento; asuntos como la liquidez o como los cambios adversos en los precios, no es para preocuparse. Ocupándo su atención en el buen nombre, la disposición y capacidad de pago futura del emisor, del deudor.
Ejemplo; invertir en un depósito a plazo en un Banco a 12 meses, esperar esos 12 meses y luego ir a sus oficinas a que le devuelvan el monto invertido con los intereses y si se los pagaron, pues recuperar el monto de la inversión. Eso se haría con la esperanza de que en el Banco exista la plata para que le devuelvan lo invertido al vencimiento. Es decir en la capacidad y disposición de pagar a futuro.
Dicho lo anterior, el riesgo de liquidez de mercado hace referencia a la posibilidad de no poder enajenar, es decir, pasar a otra persona o entidad, un título valor o inversión sin afectar en forma importante el precio de mercado. Ello en razón de las condiciones particulares del mercado en que se realiza la negociación. Es decir, la posibilidad de si por alguna razón se tiene que vender un activo que se compró y consta en los libros de su contabilidad o su empresa; ello se pueda realizar sin dilación de tiempo y en el mejor de los casos sin incurrir en pérdidas significativas de capital.
El riesgo de liquidez se compone de dos partes; primero el tamaño (profundidad) de la operación es decir el monto a negociar y segundo por la diferencia entre el precio de venta y de compra, usualmente explicada por la comisión del o los intermediarios en dicho mercado y que lleva implícito la facilidad, dificultad y deseabilidad que dicho valor o bien tiene para los participantes de ese mercado.
Es decir, si el monto es importante y la diferencia de precios de compra y venta es muy grande; entonces importante es el riesgo de liquidez, es decir, grande es la pérdida en que se puede incurrir en la negociación. Por lo tanto, es una condición relevante y necesaria de tomar en cuenta en las negociaciones, es decir en las decisiones de inversión.
Hace unos días conversamos sobre las condiciones de liquidez de los valores disponibles en el mercado bursátil costarricense, en decir; de aquellos valores que se transan en la Bolsa Nacional de Valores. Dicha entidad no solo publica los valores disponibles en los cuales se puede invertir, sino que; igualmente en razón de su transparencia institucional, advierte de la bursatilidad de dichos valores. Término a mi gusto elegante que sustituye la verdadera connotación de su liquidez; de la facilidad o no con la cual se podrían transar dichos valores en el mercado costarricense. Una forma de advertirnos sobre la facilidad con la cual dichos valores se podrían vender sin incurrir en pérdidas no solo de los intereses que ella genera sino incluso de una parte del capital.
Una característica de mucha importancia (la liquidez), sobre todo en condiciones donde prevalece el riesgo de aumento de tasas de interés y por tanto de pérdidas de capital. Un asunto de particular impacto en sistemas financieros, como el nuestro, donde la mayoría de las inversiones financieras se hacen a tasas de interés fijas. En sistemas que, aunque tienen, no usan mecanismos o productos de cobertura para equilibrar o bien mitigar los efectos adversos del aumento de tasas o variaciones abruptas en los tipos de cambio. Riesgos estos que en el ámbito internacional ya se han materializado y en Costa Rica; salvo que sucedan cambios que mitiguen el déficit creciente por aumento del gasto público y endeudamiento, tarde o temprano aparecerán.
Al cierre de mayo en curso, las condiciones de liquidez de los valores que se negocian en Bolsa sigue sin gustar. La cantidad de valores de alta liquidez se cuentan con las manos y no hay que hacer doble ronda para lograrlo. Junto con los de mediana y baja liquidez suman 83 emisiones de un tal de 2013 emisiones autorizadas en el mercado de recompras. Ahora si se incluyen las otras 2400 emisiones o más que publican los proveedores de precios, en definitiva, los números no son de alegrarse.
Tomando solo como referencia el Saldo Abierto en Recompras (SAR) que sumó $945.4 millones el pasado 31 de mayo de año en curso; se tiene que dichas operaciones han sido perfeccionadas con el respaldo de 222 emisiones, de las cuales 7.70% son calificadas de ALTA liquidez, 8.60% de liquidez media y el 83,30% de dichas emisiones de BAJA o MINIMA liquidez. Emisiones esas que representan el 52,60% del SAR.
Destaca que 51 emisiones corresponden a títulos valores del Gobierno, los cuales respaldan el 67% de Saldo Abierto en Recompras. Solo 12 de dichas emisiones, están calificadas como de ALTA o MEDIANA liquidez, 39 califican como de BAJA o MINIMA liquidez. Al parecer, la condición de alta liquidez no es la regla sino la excepción.
Dichas operaciones como observarán, tiene un costo financiero entre el 3.88% y 4,26% en colones y en dólares entre el 3,20% y 3,83% respectivamente. Como se evidencia, a juzgar por los números, en el costo no se discrimina por liquidez. Otros factores como el emisor aunque aquí todos tienen similar calificación de crédito o entidad con la que se negocia explican dicha realidad. Parte de las distorciones o asuntos no observados por los agentes económicos que operan en la industria bursátil de este país.

Estas condiciones son del conocimiento de los diferentes agentes del mercado y en estos momentos de usted estimado lector.
Desde asesores de fondos de inversión e inmobiliarios hasta los más connotados corredores de bolsa, propietarios de puestos de bolsa o reguladores de este país, saben de tal situación y sufren; pero no más que usted si se presentasen los riesgos indicados.
Unos porque en la medida en que tal iliquidez se profundiza menos oportunidades tienen para cumplir con sus metas de comisiones. Otros, porque en caso de que la maquina se atrofie, no habrá forma de evitar o mitigar con algún grado de razonabilidad las pérdidas de capital que se pudieren presentar y eso por supuesto impactaría el volumen de sus operaciones y su liquidez.
Observese que como consecuencia de dicha situación, los Puestos de Bolsa igualmente se verán afectados, dado que, al vencimiento de una recompra; si ésta no se renueva a lo sumo tienen un día para resolver dicha situación.
Dichas entidades deben cumplir con el pago de Bolsa, ya sea que usted como cliente cumpla con el pago de la deuda (recompra) con recursos propios o bien logren que se les financie temporalmente en el mercado de liquidez. De lo contrario el Puesto tendrá que pagar ya sea haciendo uso de sus líneas de crédito para cumplir con el pago en Bolsa o bien con o sin apuros, realizar nuevos aportes de capital.
Como inversionista, resulta apropiado actualizarse sobre las condiciones de liquidez de su patrimonio, en especial si una buena parte de sus ingresos se origina de operaciones de recompras. Se observa sano, revisar periódicamente o probar a sus asesores sobre la facilidad con la que podrían hacer efectiva sus inversiones o una buena parte de ellas; ello sería una buena estrategia, particularmente para los portafolios de inversión con emisiones del mercado local, que como se demuestra en su mayoría son iliquidos.
Le convendrá igualmente, re-pensar sus objetivos en materia de inversión y calzarlos con una apropiada composición de su portafolio de inversiones. Conversar con su o sus asesores, su Puesto de Bolsa o Sociedad de Fondos de Inversión y establecer una estrategia que se adecue a sus necesidades de ingresos financieros, o bien de capitalización para hacer crecer su patrimonio y rentabilidad. Esta última usualmente afectada de manera inmediata ante baja en los precios de los activos financieros bien por aumentos en tasas de interés o por la venta anticipada de dichos activos en condiciones de baja o estrecha liquidez.
Tenga presente, que si opera en el mercado de recompras; una de las cláusulas que habitan en los contratos bursátiles son ; las asociadas con el riesgo de renovación en condiciones adversas de liquidez. El no cumplimiento implica la liquidación de las posiciones sin necesidad de aviso.
Muchas de dichas operaciones le han sido propuestas con el fin de brindarle una rentabilidad o ingreso muy superior a los que normalmente se observan en el medio financiero o bien para especular sobre posibles aumentos de precios de los valores que respaldan sus operaciones, muchas de las cuales son 100% / 50%, es decir; el 100% del riesgo corre por su cuenta y el 50% de las ganancias engrozarán las comisiones de sus asesores. Si ello es de su conocimiento, en buena hora hasta el momento las condiciones de mercado le favorecen. Sino, es un buen momento para tomar acción.
Recuerden que pueden hacer sus consultas al 8938 9046 o bien enviar sus inquietudes a la siguiente dirección de correo electrónico; gsdmar@gsdmar.onmicrosoft. com.
Somos una entidad centrada en cumplir nuestra promesa de realizar “Inversiones a su medida”.
Descubre más desde Inversiones a su medida
Suscríbete y recibe las últimas entradas en tu correo electrónico.
