COYUNTURA BURSÁTIL, COSTA RICA| CLAVES SEMANA 202611

Costa Rica – Semana 11 de 2026: el FMI baja el pulgar a la TPM mientras el tipo de cambio aprieta al agro

La semana 11 de 2026 consolidó un cambio de foco para los inversionistas costarricenses: del ruido electoral y legislativo a la interacción entre la recomendación del FMI de relajar la política monetaria, la estrategia de financiamiento de Hacienda y la presión cambiaria sobre sectores exportadores como la caficultura. El organismo, en su revisión del Artículo IV, advirtió que Costa Rica acumula diez meses de deflación, con una inflación interanual de –2,7% en febrero, y 34 meses por debajo del rango meta de 2%–4%, en un contexto de apreciación fuerte del colón y precios internacionales de materias primas todavía contenidos. En ese marco, el FMI fue explícito: la tasa de política monetaria está por encima de su nivel neutral estimado y se necesitan recortes adicionales para evitar que la inflación y las expectativas queden ancladas en niveles demasiado bajos, reforzando para los portafolios locales la tesis de una curva de tasas en colones con sesgo bajista en el mediano plazo.

En paralelo, el Fondo reiteró la necesidad de profundizar la consolidación fiscal, ahora desde el lado de los ingresos: recomendó reducir exoneraciones, unificar y hacer más progresivo el impuesto sobre la renta, revisar los incentivos sectoriales y avanzar en reformas que fortalezcan la sostenibilidad de la CCSS. Para el bloque soberano y cuasisoberano —Hacienda, BCCR y empresas públicas— esto se traduce en un mensaje mixto: por un lado, reconoce avances en la corrección del déficit y la estabilización de la deuda; por otro, deja claro que la credibilidad del país seguirá condicionada a la capacidad política de aprobar reformas estructurales y ejecutar con disciplina el plan de financiamiento 2026. En la práctica, Hacienda continúa siendo el emisor dominante en colones y dólares, mientras el BCCR ajusta la oferta de BEM a las necesidades de liquidez; el binomio se mantiene como referencia obligada para fijar precios en toda la curva local, tanto para cuasisoberanos (BCR, BNCR, ICE, RECOPE, AyA, CNFL, BICSA) como para el resto de emisores corporativos.

Figura#1: Precio Internacional del Café
Fuente: TradingEconomics.com

Donde el cambio de condiciones ya se siente con fuerza es en el sector exportador agropecuario, especialmente en el café. La cotización del dólar cayó por debajo de 480 colones, una reducción de unos 22 colones entre el 1.º de enero y el 6 de marzo, lo que eleva la apreciación acumulada a cerca de 31% en cinco años y comprime severamente los ingresos en moneda local de los cafetaleros. Según cifras del ICAFE, con un tipo de cambio alrededor de 470 colones y un precio base internacional de 331 dólares por quintal, el precio de liquidación al productor para la cosecha 2025‑2026 ronda los 118.627 colones por fanega, mientras que para 2026‑2027, con precios entre 240 y 275 dólares y un tipo de cambio cercano a 450 colones, el precio estimado se acercaría a 91.340 colones por fanega frente a costos de producción de alrededor de 107.630 colones, generando pérdidas operativas para muchas fincas. La situación fue descrita por el propio ICAFE como “crítica” y una “tormenta perfecta” para 47 cantones cafetaleros, reforzando la percepción de que el actual nivel del tipo de cambio ya no es neutro políticamente y puede gatillar presiones para revisar gradualmente la estrategia cambiaria o implementar apoyos focalizados.

A este shock sectorial se suma un telón internacional más complejo: el Colegio de Ciencias Económicas advirtió que la escalada del conflicto en Medio Oriente elevó el precio del petróleo casi 19% entre finales de febrero y principios de marzo, lo que podría trasladarse al costo de combustibles y logística para Costa Rica, afectando tanto la inflación futura como el crecimiento. Para los inversionistas, la combinación de deflación actual y posible alza de costos por petróleo configura un escenario de transición: en el corto plazo favorece posiciones en duración en colones, pero a la vez obliga a monitorear si el canal energético termina revirtiendo parcialmente la presión a la baja sobre precios y tasas. Al mismo tiempo, el FMI mantiene su proyección de crecimiento moderado —en torno al 3,8% en 2026— y reconoce la resiliencia de exportaciones de zonas francas y manufactura avanzada, mientras advierte que la economía sigue altamente expuesta a choques externos y a la incertidumbre en la agenda interna de reformas.

Con este telón de fondo, el “semáforo” para la semana 11 se inclina a favor del bloque soberano y cuasisoberano en colones, que se beneficia de la expectativa de recortes adicionales de la TPM y de un plan de financiamiento 2026 que reafirma el liderazgo de Hacienda y BCCR en el mercado local. Los eurobonos y la deuda soberana en dólares se mantienen en amarillo: los fundamentales macro han mejorado, pero el mercado no pierde de vista los riesgos legislativos en torno a nuevas autorizaciones de endeudamiento externo y la sensibilidad del riesgo país a cambios en tasas internacionales. En el segmento corporativo financiero (bancos privados, mutuales, cooperativas y financieras), el entorno de tasas a la baja y liquidez holgada es favorable, pero la selección de emisores exigirá cada vez más distinguir balances robustos de aquellos más expuestos a choques sectoriales o regulatorios. El gran foco rojo de la semana está en el agro exportador —con el café como símbolo— donde la apreciación cambiaria y la caída de precios internacionales ya se traducen en una erosión tangible de márgenes y riesgo social en territorios rurales, elemento que podría, con el tiempo, alimentar un cambio de narrativa sobre el nivel “deseable” del tipo de cambio en la discusión de política económica.


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